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AMLO y su ‘vista gorda’ para lo indebido y escandaloso del fiscal Gertz Manero

Un asistente a la mañanera, comentó al presidente de México que próximamente se publicará el libro El Fiscal Imperial, en el que se narra la vida pública del Alejandro Gertz Manero y cuestionó a López Obrador (AMLO) sobre la actuación del Fiscal General después de que se hicieron públicos audios que divulgan presuntos abusos de poder en una conversación que mantuvo con el padre de Emilio Lozoya.

En su respuesta el presidente refrendó el apoyo que en diversas ocasiones ha brindado al fiscal Gertz Manero. “Se puede denunciar y somos libres. Y además no descalifico al autor del libro ni a nadie, pero tenemos que probar. No es denunciar por denunciar. Entonces, hasta lo que yo tengo conocimiento y no soy cómplice de nadie, el fiscal no ha cometido delitos graves, y por eso no he solicitado la remoción del fiscal. Así de claro”.

Frente a la ley todos somos iguales. Podemos votar y ser votados. Si cometemos un delito somos sancionados, según la gravedad. No hay excusas para no acatar las normas de convivencia social. Pero hay excepciones y el presidente López Obrador, en su apoyo al Fiscal Gertz Manero expresó la idea equivalente a que la ley se puede violar, “poquito” y no pasa nada.

Por años la actuación pública de Alejandro Gertz Manero se ha visto envuelta en escándalos que cuestionan su desempeñó al frente de instituciones encargadas de hacer que se cumpla la ley. La impunidad ha sido la constante que acompaña al primer Fiscal General de la República que pasará a la historia no por su imparcialidad y eficacia al aplicar la ley, sino por los diversos escándalos que manchan su actuación.

Los tres años y medio que tiene Alejandro Gertz Manero al frente de la FGR no se han distinguido por haber informado a la sociedad sobre avances en la persecución a la delincuencia organizada que comete delitos y que la FGR debe perseguir de oficio.

Las noticias en las que figura el fiscal son escándalos en los que aparece acusado, como haber simulado la entrega de un cheque por dos mil millones de pesos al presidente, para la falsa la rifa del avión presidencial, que resultó incobrable porque sus fondos no se obtuvieron de forma legal.

Su manifestación patrimonial de bienes cerrada que, cuando el presidente instruye que sea abierta, al ser investigada, deja al descubierto la propiedad de un lujoso departamento en Central Park, en Nueva York, con un costo de más de 50 millones de pesos, así como una casa en California, Estados Unidos y una colección de autos de lujo, valuada en más de 109 millones de pesos. Al respecto, Gertz Manero dijo que lo mantenía oculto para evitar ser extorsionado.

Se convirtió en un escándalo la persecución que llevó a cabo en contra de Laura Morán, de 85 años y su hija al acusarlas, ya como fiscal general, de ser responsables del homicidio de su hermano, caso desestimado previamente por el Poder Judicial. Sobre el asunto, se filtró una llamada en la que planteaba cómo convencer a los ministros de la SCJN para mantener en la cárcel a la acusada y a su hija. El resultado final fue su liberación y el disgusto de Gertz Manero.

En su búsqueda por obtener el más alto nivel como investigador, Gertz Manero presentó algunas de sus obras publicadas, como la biografía de Guillermo Prieto y la de Ignacio Allende, mismas que al ser evaluadas por los encargados de otorgar el grado, llegaron a la conclusión de que gran parte de sus “obras” contenían textos que habían sido tomados de biografías publicadas en 1939 y 1910, por lo que eran plagios que lo descalificaban. Logró su entrada al Sistema Nacional de Investigadores por la “puerta de atrás”, cuando consiguió que una comisión de derechos humanos del CONACYT le diera el nombramiento.

Que el presidente López Obrador salga en defensa del Fiscal Gertz Manero diciendo que “no ha cometido delitos graves” y por eso no ha solicitado su remoción, aunque es una afirmación delicada no debe de extrañar porque se inscribe en el espíritu de su filosofía de “abrazos no balazos” que requiere que la impunidad que se otorga a quienes han delinquido, aunque eso empiece con la “paralización” de la institución que debería de perseguirlos.

El Fiscal General de la República es tolerado porque “no ha cometido delitos graves”, dijo el presidente, y con ello lo cubre de impunidad, aunque hay quien interpreta que podría ser una señal contraria y que está en sus últimos días al frente de la FGR. Con Echeverría le decían el beso del diablo.

El apoyo de López Obrador hacia el fiscal y la “razón” que da, ponen en evidencia el desprecio que tiene por la ley. Nos recuerda su “al diablo con sus Instituciones”. Para el presidente el apoyo incondicional deberá ser pagado con la misma moneda, cuando se tenga que enfrentar a las denuncias sobre su actuación en el poder. Lo dijo, no importa la capacidad, importa la lealtad.

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