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El G-7 acuerda avanzar en un mecanismo para limitar los precios del crudo ruso, fuente del financiamiento de Putin

PARÍS.– Al término de tres días de cumbre en Alemania, los líderes del G-7 reafirmaron este martes su voluntad de contribuir a la derrota de Rusia. Además de proseguir la ayuda militar a Ucrania, las siete democracias más industrializadas del planeta decidieron estrangular aun más los ingresos de Moscú imponiendo un techo al precio de su petróleo.

“Rusia no puede y no debe ganar”, afirmó el presidente Emmanuel Macron, explicando ante la prensa la determinación de los países del G-7 al cierre de la cumbre de Elmau, en Baviera. “Nuestro apoyo a Ucrania y nuestras sanciones contra Rusia proseguirán el tiempo necesario y con la intensidad necesaria durante las próximas semanas y meses”, agregó.

Durante los tres días de reunión, los líderes del G-7 (Estados Unidos, Francia, Alemania, Canadá, Gran Bretaña, Italia y Japón) condenaron vigorosamente los bombardeos rusos, uno de los cuales destruyó el lunes un centro comercial ucraniano dado muerte a decenas de personas. Indignados por la guerra inicua e injustificada decidida por Vladimir Putin, llegaron a varios acuerdos para provocar su derrota. El principal de ellos y bajo el impulso de Estados Unidos, estudiar la posibilidad de fijar un techo al precio del petróleo ruso. El mecanismo, que será decidido en los próximos meses, consistiría en conectar servicios financieros, seguros y transportes a una limitación o tope del precio del petróleo.

El canciller alemán, Olaf Scholz, brinda un discurso en la cumbre del G-7
El canciller alemán, Olaf Scholz, brinda un discurso en la cumbre del G-7 – Créditos: @KERSTIN JOENSSON

Para muchos observadores, el acuerdo logrado en ese sentido representa “un avance espectacular” y “uno de los resultados más significativos” de la cumbre. Pero su puesta en marcha no será fácil. “No es algo que podamos sacar del cajón como si fuera un método ya probado y aprobado. Es un concepto nuevo”, había advertido la víspera Jake Sullivan, consejero de seguridad nacional norteamericano.

Confrontados a una estampida de los precios de la energía y a un resurgimiento de la inflación, los jefes de Estado y de gobierno del G-7 intentan asimismo reducir la presión del mercado. Por un lado, el grupo invitó a todos los países que defienden el mismo punto de vista a sumarse al futuro mecanismo. Por el otro, hace esfuerzos por aumentar la producción de petróleo. Cuando el presidente Joe Biden es esperado en Medio Oriente en dos semanas, el G-7 en su comunicado de este martes “incita a los países productores a incrementar su producción” y saluda “las medidas adoptadas recientemente por la OPEP ante la retracción de los mercados internacionales”.

Macron describió una “situación insoportable”, donde el dinero del contribuyente sirve para compensar los efectos de “un impuesto llegado del exterior”, denunciando al mismo tiempo a los especuladores que se enriquecen gracias a la estampida de precios de la energía. Pero la situación podría perdurar, pues nadie espera el fin de la guerra en Ucrania “en las próximas semanas o meses”, indicó el jefe del Estado francés.

Tanto la Casa Blanca como el mismo Biden serían de la misma opinión. Es al menos lo que indica la cadena CNN para quien los responsables norteamericanos creen cada día menos en que Kiev pueda algún día recuperar los territorios que le fueron arrebatados por Moscú. Sobre todo en el Donbass, donde el Ejército ruso no cesa sus brutales bombardeos.

En todo caso, la cumbre también se comprometió a “apoyar la reconstrucción de Ucrania mediante una conferencia y un plan internacionales”, según el comunicado final.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, durante una conferencia de prensa en la cumbre del G-7
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, durante una conferencia de prensa en la cumbre del G-7 – Créditos: @Sven Hoppe

Los dirigentes del G-7 tampoco olvidaron acusar a China de “prácticas que distorsionan la economía mundial”, comprometiéndose a aumentar la cooperación en materia de información sobre ese tipo de acciones por parte de Pekín.

“En lo que concierne al papel de China en la economía mundial, continuamos consultándonos sobre acciones colectivas, incluso más allá del G-7, para hacer frente a los desafíos planteados por políticas y prácticas no comerciales, que distorsionan la economía mundial”, dice el comunicado, que denuncia “intervenciones no transparentes” por parte de Pekín. “Esperamos de Pekín que las sanciones que hemos adoptado contra Rusia no sean esquivadas”, insistió el canciller alemán, Olaf Scholz, anfitrión de la cumbre.

A pesar de la guerra en Ucrania, los líderes del G-7 no perdieron de vista sus compromisos climáticos. Recordando los objetivos del Acuerdo de París, acordaron la creación de un “club del clima”, destinado a reforzar y ampliar la cooperación en la lucha contra el calentamiento global.

Abierto a todos –principales emisores, países del G-20, emergentes y en desarrollo–, ese club pretende fijar normas de tarifas a la emisión del carbono o reglamentaciones uniformes sobre el hidrógeno verde. Sus miembros estarían exonerados mutuamente de las tarifas comerciales ligadas al clima, a las cuales estarían sometidos los que no fueran miembros.

En otro registro, el G-7 se comprometió a hacer todo lo posible para evitar la crisis alimentaria a escala mundial, aumentando su ayuda en cerca de 5000 millones de dólares. La cumbre concluyó con una información que puso punto final a las especulaciones de hace semanas: Putin no asistirá a la cumbre del G-20 en Indonesia en noviembre próximo.

“El presidente indonesio, Joko Widodo, lo excluyó. Fue categórico. Putin no irá”, afirmó el primer ministro italiano, Mario Draghi ante la prensa.

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