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El legado de AMLO: liberar al hijo del ‘Chapo’ y a un general acusado de narco

En el aeropuerto de Los Ángeles, California, fue detenido el 15 de octubre de 2020, el general Salvador Cienfuegos acusado por la DEA de cometer delitos contra la salud, relaciones con el narcotráfico y lavado de dinero. La agencia de investigación de los Estados Unidos, según su denuncia, documentó que el general Cienfuegos, o como lo llamaba en clave, El Padrino, habría protegido y ayudado al Cártel de los Beltrán Leyva en el tráfico marítimo y terrestre de cocaína, heroína, metanfetaminas y mariguana.

La detención del general Cienfuegos causó disgusto en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que se quejó por no haber sido informado con anticipación de que estaba en curso esa investigación. Después de haber permanecido algunas semanas en prisión y por los reclamos del gobierno mexicano, el Fiscal General de los Estados Unidos, William Barr, tomó la decisión de regresar al general para que fuera juzgado por las autoridades mexicanas y para ello entregó el expediente, con más de 700 fojas, de la investigación de la DEA.

Las autoridades de los Estados Unidos entregaron el 18 de noviembre al Ministerio Público Federal mexicano al general Cienfuegos. Ese mismo día llegó a México y fue notificado por la Fiscalía General de la República (FGR) que había una investigación en curso y lo autorizó para que se trasladara a su domicilio.

Después de tres meses, la FGR informó que el general Salvador Cienfuegos, El Padrino para la DEA, es inocente. Según su investigación “nunca tuvo encuentro alguno con los integrantes de una organización delictiva investigada por las autoridades estadunidenses; y tampoco sostuvo comunicación alguna con ellos, ni realizó actos tendientes a proteger o ayudar a dichos individuos.”

Al analizar su situación patrimonial y sus obligaciones fiscales, no se encontraron datos relacionados con “obtención de ingresos ilegales o acrecentamiento de su patrimonio fuera de lo normal, de acuerdo con sus percepciones en el servicio público”.

En consecuencia, la FGR “determinó no ejercer acción penal en contra del general Salvador Cienfuegos Zepeda, exsecretario de la Defensa Nacional en el sexenio pasado.

En su conferencia de prensa mañanera el presidente López Obrador comentó: “la Fiscalía tomó la resolución de considerar que no hay elementos para juzgar al General Cienfuegos. Es un asunto que le correspondió básicamente a la Fiscalía resolver, pero de una u de otra manera tiene que ver con el Gobierno que represento. Es una decisión que toma la Fiscalía, pero que el Gobierno que represento secunda; es decir, avala, respalda, porque nosotros sostenemos que debe de terminarse la impunidad, desde luego la corrupción.”

El no ejercicio de la acción penal en contra del general Cienfuegos informado por la FGR no es noticia. Lo relevante hubiera sido que se procediera y verificara la información aportada por la Fiscalía General de los Estados Unidos.

Hace algunos meses, la periodista Anabel Hernández había pronosticado el desenlace del caso en contra del general Cienfuegos. Aquel video hoy es viral en redes sociales.

Sobre el desenlace la periodista comenta que “Andrés Manuel López Obrador no solo será recordado como el presidente que liberó a Ovidio Guzmán Salazar, hijo de El Chapo Guzmán, como el único presidente que ha saludado de mano a la mamá de este narcotraficante, si no ahora como el que liberó a una pieza clave para entender todos los vínculos del narcotráfico con empresarios, políticos. El tema de Cienfuegos y García Luna era prácticamente un maxiproceso contra esta corrupción impune en México”.

Se dice que la FGR es autónoma pero este evento revela la dependencia que tiene del presidente López Obrador que, en dos años de su gobierno, ha fortalecido y diversificado las funciones del Ejército y la Marina en actividades reservadas en la Constitución a los civiles.

La detención del general Salvador Cienfuegos por las autoridades de los Estados Unidos fue una afrenta, en particular, para el Ejército, debido a que los mandos actuales son producto de las promociones llevadas a cabo por quien ocupó el punto superior de su jerarquía interna, en este caso el general Cienfuegos, por lo que no actuar para que fuera liberado habría significado un atentado en contra de su principio de Lealtad.

El gobierno del presidente López Obrador manifestó en diferentes ocasiones que no hubo presión sobre él, de parte del Ejército para que interviniera y demandara la liberación del general Cienfuegos. No podría haber dicho lo contrario. Tenía que intervenir para mantener el apoyo militar que ha venido construyendo.

Para el Departamento de Justicia de Estados Unidos el caso no está cerrado, este día dijo que ese Gobierno “se reserva el derecho de reanudar el enjuiciamiento de Cienfuegos si el Gobierno de México falla”. Esto solo significa que el general Cienfuegos ya no podrá ir de vacaciones a Disneylandia con sus nietos.

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