Salud

La batalla entre superbacterias y humanos depende de nuevos antibióticos

Comencemos con algunos datos, tan sorprendentes como preocupantes: La Organización Mundial de la Salud advirtió, en un inquietante estudio publicado en 2018 que, para mediados de este siglo, habrá más muertes relacionadas con superbacterias que por cáncer. Esto significa que, para 2050, las víctimas de estas bacterias resistentes a los antibióticos aumentarán hasta alcanzar los 10 millones de muertes anuales… tantas como todos los tipos de cáncer en la actualidad. Pero no hace falta esperar más para darse cuenta del problema: hoy en día las bacterias superresistentes ya causan más muertes que el SIDA o la malaria, son uno de los “10 principales problemas de salud pública a las que se enfrenta la humanidad” y la OMS las considera como una amenaza directa para la salud y el desarrollo en todo el mundo.

Nos encontramos en una carrera contrarreloj y nuestro adversario es un amplio grupo de microorganismos, principalmente bacterias, que han desarrollado una alta resistencia a los antibióticos que tradicionalmente les hacían frente. Afortunadamente, la investigación científica comienza a dar sus primeros frutos en mucho tiempo y, en algunos casos, ya están ofreciendo resultados esperanzadores.

Creemos que resultaría muy interesante conocer algunos de los proyectos más innovadores en el campo. Algunos de estos nombres, quizá, puedan salvarle la vida en el futuro.

ZOSURABALPINA

Comencemos por el más reciente y uno de los más prometedores. La Revista Nature ha publicado esta semana dos importantes artículos presentando este novedoso antibiótico que utiliza “un método nunca antes visto, abriendo una clase completamente nueva de medicamentos que podrían generar las nuevas terapias que se necesitamos con mayor urgencia para combatir las infecciones resistentes a los medicamentos”.

Se ha denominado Zosurabalpina y su objetivo son las bacterias Acinetobacter baumannii, microorganismos tremendamente invasivos que, con frecuencia, atacan a pacientes ya hospitalizados causando infecciones mortales por todo el mundo. A. baumannii es responsable de infecciones graves como neumonía, bacteriemia, meningitis, infecciones del tracto urinario y de partes blandas… y las tasas de mortalidad de sus infecciones oscilan entre el 20 y el 60 por ciento. La OMS la ha incluido como prioridad 1: patógeno crítico.

El mayor peligro de esta bacteria es que algunas cepas han dejado de mostrar de alta resistencia a nuestros fármacos y se han convertido en “panresistentes”, es decir: son capaces de resistir a todos los antibióticos disponibles en la actualidad.

Acinetobacter baumannii | Wikicommons
Acinetobacter baumannii | Wikicommons

Los estudios con este nuevo antibiótico aún se encuentran en fase de modelos animales, pero sus resultados han sido más que notables. La zosurabalpina ha demostrado ser eficaz frente a una colección de 129 muestras de A. Baumannii, la mayoría de ellos eran difíciles de tratar. Este fármaco en fase experimental también ha mostrado ser eficaz en ratones frente a cepas de la bacteria consideradas panresistentes.

VANCOMICINA Y LOS ANTIBIÓTICOS CAMBIANTES

Otra estrategia importante frente a las superbacterias es modificar nuestros actuales antibióticos y adaptarlos para las nuevas exigencias. El ejemplo más interesante es la vancomicina, un antibiótico bien conocido y que llevamos usando durante décadas. Con el paso del tiempo las bacterias, que antes sucumbían ante este antibiótico especializado en infecciones intestinales, fueron ganando resistencia y fue necesario desarrollar “versiones actualizadas”.

La idea es crear una molécula que puede cambiar de forma reorganizando sus átomos. Para explicarlo de forma sencilla pensemos en que “una bacteria resistente equivale a nueva cerradura para la que hay que fabricar una nueva llave”, explica el microbiólogo John E Moses, responsable principal del proyecto de Laboratorio Cold Spring Harbour de Nueva York. Este proceso puede llevar mucho tiempo y recursos por lo que cogieron la vancomicina y la combinaron con una molécula llamada “bullvaleno” que posee una gran capacidad para cambiar de forma, creando así una nueva molécula más flexible. “Esta capacidad de cambiar de forma rápidamente puede permitir que las moléculas del fármaco —la llave— sigan interactuando con la diana terapéutica —la cerradura— aunque cambie su estructura”.

CLOVIBACTINA

La forma en la que se mata una bacteria también puede resultar fundamental para hacer frente a la resistencia. En este aspecto, muchos proyectos están avanzando en nuevas e ingeniosas formas de ataque. La Clovibactina es uno de los fármacos que actúa frente a diferentes dianas en la membrana celular de las bacterias.

Infografía con la morfología de una célula bacteriana | ShutterStock CC
Infografía con la morfología de una célula bacteriana | ShutterStock CC

Las células bacterianas están envueltas por una pared o membrana que les da forma y protege su interior de posibles amenazas externas. La Clovibactina actúa no sobre una sino sobre tres moléculas esenciales para la construcción de las paredes bacterianas y sus resultados hasta el momento son interesantes frente a una amplia gama de patógenos incluida la temida Staphylococcus aureus.

ABAUCINA Y LA AYUDA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La ansiada llegada de una nueva generación de antibióticos cuenta ahora con un aliado inesperado. La revolución que estamos viviendo en los últimos años con el desarrollo de algoritmos, redes neuronales, aprendizaje profundo y todo un campo al que denominamos genéricamente Inteligencia Artificial. La búsqueda de una molécula específica nos recuerda a menudo al refrán de “encontrar una aguja en un pajar”. Buscar entre millones de candidatas merma los recursos y el tiempo de los investigadores que, ahora, han descubierto las ventajas de usar IA en esos tediosos procesos.

El ejemplo más interesante de la aplicación de Inteligencia Artificial en el campo farmacéutico es la denominada “Abaucina”, una molécula descubierta gracias a que la IA redujo significativamente el pajar donde buscar… La IA estudió una lista de miles de compuestos químicos hasta llegar a una lista de un puñado de candidatos que fueron analizados en el laboratorio. La capacidad de análisis y gestión de grandes cantidades de datos de la Inteligencia Artificial la ha convertido en una herramienta más en nuestra lucha frente a las bacterias resistentes.

Escasea el antibiótico más recetado de EE.UU.

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Referencias científicas y más información:

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