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La gentrificación y el verdadero problema en CDMX que va más allá de rentas caras en Roma y Condesa

La palabra gentrificación comienza a expandirse a la misma velocidad que lo hace su significado. En la Ciudad de México ya casi todos saben en qué consiste: cambios urbanos que provocan el desplazamiento de habitantes en favor de nuevos pobladores con mayor poder adquisitivo. En el caso de la capital mexicana, el trabajo remoto ha traído una oleada de ‘nómadas digitales’, ciudadanos estadounidenses o europeos, en su mayoría, que eligen esta metrópoli como destino debido a que su dinero tendrá más valor que en sus lugares de origen.

Esta dinámica comenzó a ser notoria en colonias como la Condesa y Roma, ambas ubicadas en la céntrica alcaldía Cuauhtémoc. El síntoma clave fue el aumento de las rentas. Ante la demanda de extranjeros que podían pagar más dinero, los arrendatarios elevaron progresivamente los costos. De acuerdo con Homie, durante el año pasado, la renta aumentó 30% en estas dos colonias (contra el 10%-15% de aumento en el resto de la Ciudad de México). Por otra parte, el precio de alquiler para periodos cortos alcanzó hasta el 40% de incremento.

El florecimiento de la industria ha permitido a empresas como Airbnb, que lidera el movimiento, promover ofertas cada vez más caras, que han llegado a ser inaccesibles incluso para las personas que habían vivido en esas colonias durante muchos años. Sin embargo, el proceso de gentrificación cuenta ya con un grupo de defensores a nivel ideológico —además de los grupos empresariales que se benefician del encarecimiento del nivel de vida—.

Ante las proclamas contra el desplazamiento, estos defensores sostienen que la gentrificación aumenta inversión, genera progreso y colabora decisivamente en la mejora estética de la ciudad: los lugares públicos reciben mayores cuidados. Además, plantean que los quejistas tienen como meta acceder a rentas baratas en zonas que siempre han sido costosas. Sin embargo, esa percepción plantea un falso dilema: la gentrificación, en primer lugar, ha desplazado a las personas que ya vivían en esas zonas.

Y, luego, puede establecerse que los protestantes no tienen como objetivo acceder a rentas baratas en esa zona, sino alertar de los peligros de este proceso expansivo. Roma y Condesa han sido la punta de lanza de un camino que está lejos de tener fin. En enero del año pasado, un anuncio de vivienda en Tepito llamó la atención masivamente. ¿La razón? La empresa UBK promocionaba que el departamento en renta estaba ubicado en Reforma NorteEl nombre existe, pero es poco común usarlo, ya que todos conocen la zona simplemente como Tepito.

Al otorgarle ese nombramiento se pretende elevar su precio de vivienda. No ha sido el único caso y tampoco la vivienda es el único factor a tomar en cuenta: también está la construcción de plazas y edificios nuevos, a costa de problemas especialmente padecidos por los habitantes locales —como la construcción de la Plaza Mitikah en el Pueblo de Xoco, con todo y una tala ilegal de árboles—.

Ya decididos a defender la gentrificación, muchos afirman que los extranjeros sí pagan impuestos y que tienen derecho de vivir en la Ciudad de México sin importar los efectos que su llegada cause. Sin embargo, hay todavía un margen importante de recaudación que cubrir.

Habitantes del Pueblo de Xoco, Coyoacán, protestan contra la apertura de la Plaza Mitikah, al sur de la Ciudad de México. (Gerardo Vieyra/NurPhoto via Getty Images)
Habitantes del Pueblo de Xoco, Coyoacán, protestan contra la apertura de la Plaza Mitikah, al sur de la Ciudad de México. (Gerardo Vieyra/NurPhoto via Getty Images) (NurPhoto via Getty Images)

De acuerdo con Fernando Valdovinos, director de Fixat, despacho fiscal, hasta 10 mil nómadas digitales en México (de los 90 mil aproximados que hay en todo el país) no contribuyen todavía a la recaudación: “No pagan impuestos, y muchos de ellos están interesados en residir en México cumpliendo las reglas fiscales y pueden hacerlo, convirtiéndose en una fuente importante de contribución al fisco, pues hay cálculos de que estos extranjeros tengan ingresos al mes de 4 a 5 mil dólares, unos 70 mil pesos al mes”, dijo para El Universal en noviembre pasado.

En el mismo mes, el gobierno de la Ciudad de México, en voz de Martí Batres, actual mandatario, anunció una iniciativa de ley para reformar la Ley de Turismo del Distrito Federal y, con ello, regular a compañías como Airbnb. Entre otros aspectos, se buscaría limitar el acaparamiento de vivienda por parte de aplicaciones digitales, ofrecer vivienda a los habitantes citadinos y supervisar la calidad de los servicios. No ha habido avances al respecto desde entonces. El promedio actual de renta, en toda la Ciudad de México, contando las zonas gentrificadas y las que todavía no lo están, es de 15 mil pesos mensuales.

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