Nacional

La incertidumbre que viene con los fracasos de López Obrador

DE TIEMPO Y CIRCUNSTANCIAS

La elección presidencial de México 2024 está encima y los números, en cuanto a logros, no favorecen a la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. Y es que los fracasos de AMLO son impresionantes. El sistema de salud está colapsado. Los enfermos con cáncer no tienen atención. Un artículo del periodista Benito Jiménez nos dice que cada día mueren 330 personas con cáncer. Los tratamientos tienen un atraso criminal; las radioterapias tienen una lista de espera de 11 meses, y el equipo del Hospital General está cerrado desde mayo de 2021 por falta de presupuesto.

En la lista de fracasos de AMLO también esta la educación. El Informe para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (prueba PISA), que la Organización Mundial del Comercio elabora, reporta que, en 2022, en lectura y comprensión 35 por ciento de los estudiantes mexicanos alcanzaron el nivel dos, mientras que el promedio mundial para este nivel es de 69 por ciento. En matemáticas nos fue peor, pues el nivel de nuestros estudiantes retrocedió comparado con el que se tenía en 2018, y se cancelaron los avances que se habían logrado de 2003 a 2009.

El ramo de la seguridad representa uno de los más graves fracasos, pues van 171,000 homicidios en el sexenio de AMLO. Superan por mucho la cantidad de crímenes de los sexenios de Peña y Calderón. Recientemente, las redes se inundaron con la noticia de que en Ayahualtempa, Guerrero, 20 menores de edad andan armados y conforman la policía comunitaria con la misión de defender a la gente del pueblo frente a la banda de los Ardillos, que asuela la región. Esta policía comunitaria es la respuesta del pueblo a un gobierno que no les quiere hacer caso, ni defenderlos, y podemos seguir, pero se acabaría el espacio de esta columna.

PESE A LOS FRACASOS, LA POPULARIDAD ACOMPAÑA A AMLO

Así, los resultados del ejercicio del gobierno de AMLO revelan fracasos rotundos, y una gran parte de la población está consciente de ello. Por toda respuesta, el presidente, en el frenesí final de su mandato, inaugura obras a diestra y siniestra. Algunas no están terminadas, otras no funcionan o no sirven y en la loca carrera contra la pérdida del poder compra una aerolínea para que su aeropuerto tenga vuelos y sirva de algo. Vuelos que van sin pasajeros o se cancelan a última hora, convirtiendo los costos operativos de los aviones en pérdidas que usted y yo pagamos con nuestros impuestos.

Y, sin embargo, la popularidad sigue acompañando al presidente. Parece absurdo que, ante el fracaso como una constante, la población no se percate de que es indispensable cambiar el rumbo.

Los números fríos indican que AMLO es popular. Una de las razones para esto son los apoyos sociales que el actual gobierno ha implementado en diferentes niveles de la población. Así, los adultos mayores no quieren saber de otra cosa más que de López Obrador, y los jóvenes persiguiendo el futuro están en las mismas condiciones. Un taxista hace algún tiempo, refiriéndose a las dádivas que recibía, me dijo: “¡Mire, señor! Todos roban, pero este es el único que a mí me da dinero”. El argumento es irrebatible.

La estadística dice que con los grupos vulnerables que reciben dinero del gobierno, López Obrador tiene de un 30 a 35 por ciento del padrón seguro, y esto traducido a estadística de voto se incrementa en función de que, a la hora de votar, parte del padrón no asiste. Sin embargo, lo que se dice de que la elección a estas alturas ya está definida está lejos de ser cierto.

LA ELECCIÓN DE 2024 AÚN NO ESTÁ DECIDIDA

Para darnos una idea del panorama completo hay que revisar los datos históricos en función de resultados electorales. El panorama puede quedar más claro si revisamos la elección reciente del Estado de México.

En esta se enfrentaron la coalición PRI-PAN-PRD y Morena. La encuesta de inicio daba 20 por ciento de ventaja a Delfina Gómez sobre Alejandra del Moral. El principal apoyo político de la candidata opositora provenía del gobernador Alfredo del Mazo, pero, aparentemente, este fue presionado a través de una investigación de la fiscalía por unos fondos en el paraíso fiscal de Andorra, cuyos orígenes eran inexplicables.

Así, Alejandra del Moral se quedó sola en la contienda y el resultado final fue que Delfina Gómez ganó por 52 por ciento de la votación contra 44 por ciento a favor de Alejandra del Moral. La ventaja de 20 puntos al principio de la elección terminó siendo de solo 8 puntos porcentuales con una asistencia de 50 por ciento del padrón.

Los porcentajes de asistencia históricos son consistentes. En la elección anterior para gobernador en el Estado de México el porcentaje fue de 53 por ciento. La tendencia estadística marcaba que con una asistencia superior a 60 por ciento, las posibilidades de Alejandra se incrementaban, y es posible que hasta hubiera ganado. Claro que el hubiera no existe, y para aquella elección no tiene ninguna importancia, pero las tendencias matemáticas establecen variables a considerar.

FRENTE A LOS FRACASOS DE AMLO, LA ELECCIÓN POR VENIR ROMPERÁ PARADIGMAS

Las elecciones para gobernador no son muy atractivas para el electorado en función de que el poder de un gobernador está muy acotado. Las elecciones federales en cambio tienen mayores porcentajes de asistencia. La de 2006 tuvo 63 por ciento de asistencia; la de 2012, 63 por ciento; y la de 2018 también tuvo 63 por ciento. Esto establece claramente el incremento de electores en la elección federal, y si la tendencia se repite la candidata opositora tiene un factor favorable.

En cuanto al Congreso, gran parte de los candidatos surgen de la vieja familia política sin considerar a las bases. En elecciones anteriores, en regiones donde el partido llevaba una gran fortaleza la falta de presencia del candidato llevó a perder la elección. Tal fue el caso de Coahuila, donde Manolo Jiménez le ganó al candidato de Morena, el finado senador Armando Guadiana.

La elección por venir romperá paradigmas. Por primera vez el Poder Ejecutivo será encabezado por una mujer, y por primera vez la disyuntiva está entre dos profesionistas con formación en ciencias exactas. Esto establece una gran diferencia. Todo está por decidirse, y entre ese “todo” va nuestra frágil democracia, que en la evaluación de The Economist descendió de democracia defectuosa a régimen híbrido. Si supera esta prueba todavía habrá un largo camino, cuesta arriba, para que México se convierta en una verdadera democracia. N

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Salvador Casanova es historiador y físico. Su vida profesional abarca la docencia, los medios de comunicación y la televisión cultural. Es autor del libro La maravillosa historia del tiempo y sus circunstancias. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.

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