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Rusia está perdiendo tanto equipo militar en Ucrania que los monitores de armas están abrumados

Primero llegaron las imágenes dramáticas de una columna de vehículos militares rusos de kilómetros de largo en su camino a Kyiv. Luego le siguieron las dramáticas imágenes de esos mismos vehículos militares ardiendo, destrozados, abandonados y esparcidos.

Fue uno de los muchos episodios de la invasión rusa de Ucrania en los que el mundo entero pudo seguir con gran detalle una batalla que, de otro modo, habría estado envuelta en la niebla de la guerra.

Solo un mes después, la guerra de Rusia contra su vecino ya puede figurar entre los conflictos más fotografiados y documentados de la historia reciente. Los civiles ucranianos, el ejército y los periodistas de primera línea han contribuido con una gran cantidad de información visual en tiempo real al compartir imágenes y vídeos en las redes sociales.

Todos los días aparecen en Twitter, TikTok, Instagram y Telegram decenas de imágenes de tanques en llamas, camiones de suministro abandonados y helicópteros derribados en Ucrania. Durante las primeras tres semanas del conflicto, cuando las fuerzas rusas parecían estar acosadas por problemas logísticos y de combustible, los vídeos de granjeros ucranianos remolcando vehículos militares rusos abandonados parecían surgir al menos uno al día, a tal grado que se convirtió en un meme.

Esa gran cantidad de información ha permitido a los expertos y voluntarios de inteligencia de código abierto obtener una idea del estatus de esta guerra que en el pasado podría haber estado disponible solo para las agencias de inteligencia de los países. Han podido documentar minuciosamente miles de imágenes y vídeos de equipo militar destruido y abandonado para contar una de las historias más importantes de esta guerra hasta el momento: la destrucción del equipo militar ruso a gran escala y el estancamiento de una superpotencia militar.

Solo a partir de datos de código abierto, es decir, imágenes y vídeos compartidos en línea, un equipo de rastreadores de armas a tiempo parcial ha documentado un total de 2.055 vehículos militares rusos destruidos, abandonados o capturados por las fuerzas ucranianas. Entre ellos hay 331 tanques, 235 vehículos blindados de combate, 313 vehículos de combate de infantería y 40 sistemas de misiles tierra-aire, según Oryx Blog, dirigido por los analistas militares Stijn Mitzer y Joost Oliemans. Ambos ejecutan la operación de seguimiento en su tiempo libre y tuitean sus descubrimientos a medida que llegan. Todo el dinero que ganan a través de su Patreon se destina a organizaciones benéficas que ayudan a los civiles en Ucrania.

Pérdidas

Su lista, agregan en un preámbulo, “solo incluye vehículos y equipos destruidos de los cuales se dispone de evidencia fotográfica o videográfica. Por lo tanto, la cantidad de equipos destruidos es significativamente mayor que la registrada aquí”.

La lista cuenta una historia. Mucho antes de que el Pentágono difunda noticias de batallas y áreas de control en su sala de reuniones, es posible determinar el resultado de las ofensivas a partir de las pérdidas de equipo documentadas. Una columna rusa destruida en las afueras de una ciudad al norte de Kyiv, donde las fuerzas rusas intentaban abrirse paso, por ejemplo, indica que sus esfuerzos no van muy bien.

En las dos primeras semanas de la invasión, el volumen de pérdidas de equipos rusos documentados por los rastreadores de armas fue una de las primeras señales de que la operación no iba bien para el ejército ruso. Las pérdidas fueron tan grandes, incluso, que el equipo de Oryx se vio abrumado.

“No puedo… seguir el ritmo”, tuitearon en respuesta a un vídeo que mostraba a las fuerzas ucranianas incautando 30 vehículos rusos cerca de Khárkiv.

Mantener al día la lista requiere una atención casi constante: pasar la noche revisando imágenes y vídeos atrasados para mantenerla actualizada.

“Tienes que estar lo suficientemente loco para empezarla, y aún más para seguirla”, dijo Mitzer para The Independent.

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Agregó que su equipo sigue una metodología estricta para verificar y documentar los vídeos e imágenes que encuentra. Primero lo comparan con su base de datos existente para verificar si es nuevo. Ese proceso “lleva mucho tiempo y consumirá cada vez más tiempo a medida que aumente aún más la cantidad de pérdidas”, aseguró.

Luego analizan la escena, ya sea una columna de tanques destruidos o un sistema de defensa aérea abandonado, para identificar el equipo y descubrir cómo llegó a su fin.

“O se destruye, se captura o se abandona. A veces se quedó sin combustible, otros vehículos quedaron atrapados en una zanja o fueron emboscados por las fuerzas ucranianas”, explicó Mitzer.

“Por lo general, hay una historia que contar, especialmente cuando se combina con geolocalización e informes posteriores a la acción”, agregó.

Rob Lee, miembro principal del Instituto de Investigación de Política Exterior y exmarine estadounidense que también ha estado rastreando esos vídeos, dijo que las pérdidas rusas nos dicen tanto sobre el futuro de la guerra como sobre el presente.

“En cierto punto, las pérdidas se vuelven tan significativas que afectan su capacidad para operar”, aseveró. “Cuando puedes ver que se está perdiendo el equipo de una división, o varios regimientos, en un área, la operación general se verá afectada”.

“Esto te dice que su capacidad para hacer ciertas cosas ofensivamente en el futuro es bastante limitada, porque probablemente no tengan los números”, agregó.

Lee, que es un experto en sistemas de armas rusos, ha estado documentando los datos de código abierto del campo de batalla e identificando los equipos dañados o abandonados cuando ha podido. Hizo un trabajo similar durante la guerra en Siria, pero el conflicto actual ha proporcionado una cantidad mucho mayor de material de origen para trabajar.

“Mucha de la guerra en Ucrania se está librando en centros de población muy grandes donde la gente tiene teléfonos, redes sociales y todo lo demás. Veremos más vídeos de batallas en esas áreas que en otros lugares. Entonces, en ese sentido, es algo único”, señaló.

La comunidad de detectives de inteligencia de código abierto que rastrea las pérdidas de equipos es una mezcla de profesionales y aficionados a tiempo parcial. Por definición, cualquier persona con una conexión a Internet puede llevar a cabo una investigación de código abierto, por lo que la línea entre los profesionales y los aficionados a menudo es confusa. Bellingcat, una organización de periodismo de investigación que se especializa en inteligencia de código abierto, comenzó como una operación de una sola persona dirigida por el fundador Eliot Higgins y se convirtió en un gigante internacional.

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Otro grupo, Ukraine Weapons Tracker, ha acumulado 372.000 seguidores en su cuenta de Twitter durante el mes transcurrido desde que comenzó el conflicto. Está dirigido por un equipo de dos personas, una de las cuales es oficinista en el Reino Unido durante el día, y habló con The Independent bajo la condición del anonimato.

Ellos también dijeron que la escala de las pérdidas rusas ha sido el hallazgo más significativo de su documentación hasta el momento. Pero lo que también destaca es el nivel de detalle sobre la forma en que se lleva a cabo la guerra que este pequeño equipo es capaz de extraer de las imágenes que encuentra.

En las primeras dos semanas de la invasión, los ataques de aviones no tripulados ucranianos estaban eliminando grandes convoyes rusos, dijo el voluntario de Ukraine Weapons Tracker. Las imágenes de esas columnas quemadas mostraron que los planificadores militares rusos no estaban preparados para un panorama en el que Rusia no tendría el dominio aéreo. Entonces empezaron a surgir imágenes de otro tipo de destrucción.

“Los rusos decidieron reducir el tamaño de sus convoyes y darles escoltas. Y en cambio, esos convoyes más pequeños están siendo atacados por equipos de fuerzas especiales o fuerzas de defensa locales”, aseguró el voluntario de Ukraine Weapons Tracker.

“Entonces, en lugar de dos convoyes masivos [destruidos], se producen cinco o seis incidentes más pequeños por día”, agregaron.

Tanto Lee como la gente responsable de Ukraine Weapons Tracker han llevado a cabo proyectos similares en otras zonas de guerra, principalmente en Siria e Irak. Pero la magnitud de las pérdidas de equipos en Ucrania, en su mayoría rusos, no se parece a nada que hayan visto antes.

“En Siria e Irak es notable si alguien captura 10 rifles AK47 de alguien más. Aquí ni siquiera nos molestaríamos en contarlos, debido a la gran escala de la que estás hablando. Ya no contamos las armas pequeñas, solo contamos los vehículos blindados”, dijo el voluntario.

Una imagen satelital muestra el extremo sur del convoy de camiones de artillería blindados, al este del aeropuerto de Antonov, Ucrania (Reuters)
Una imagen satelital muestra el extremo sur del convoy de camiones de artillería blindados, al este del aeropuerto de Antonov, Ucrania (Reuters)

Aunque los rastreadores han estado monitoreando el equipo de ambos bandos, las pérdidas ucranianas en general han sido más difíciles de monitorear porque es menos probable que los civiles ucranianos las filmen.

Incluso con esa brecha potencial en la información, la escala de las pérdidas rusas, particularmente en las primeras semanas, fue “casi inmanejable” para que los rastreadores la monitorearan por completo, comentó Lee. Eso ha sido revelador en muchos sentidos.

“Creo que, contrariamente a lo que mucha gente esperaba, estamos hablando de un conflicto entre casi iguales. Debido a eso, la escala [de las pérdidas rusas] es enorme”, expresó.

“No estamos hablando de contrainsurgencia. No estamos hablando de una operación policial. No estamos hablando de una, cito textualmente, operación especial. Estás hablando de dos bandos, que no están igualados, pero no por mucho”.

Es un trabajo sombrío, todos están de acuerdo. El trabajo de los rastreadores es documentar equipo militar, pero ninguno olvida que cada uno de esos tanques o camiones es operado por un ser humano.

“Por cada soldado muerto que ves, una familia se ha destrozado, se ha creado un vacío que nunca se llenará”, comentó Mitzer. “La filmación de un tanque que sufre una detonación catastrófica parece impresionante, pero también resulta en el final de tres vidas. Soldados que probablemente nunca quisieron esta guerra. Soldados que tienen una familia y sueños como tú y como yo”.

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