Internacional

Rusia sienta las bases para anexar los territorios ocupados en Ucrania

KIEV.– Cuando Vladimir Putin envió las tropas rusas a Ucrania a fines de febrero, juró que no ocuparía el país, pero al cumplirse hoy 100 días de la invasión parece cada vez más improbable que Rusia entregue el territorio que ha tomado.

El rublo es ahora moneda corriente en la región sureña de Kherson, junto con la grivna ucraniana. A los habitantes de esa zona y las partes controladas por Rusia en la región de Zaporizhzhia se les ofrecen y entrega pasaportes rusos. Los gobiernos instalados por el Kremlin en ambas regiones hablan de planes para convertirse en parte de Rusia.

Los líderes respaldados por Moscú de las zonas separatistas del Donbass, en el este de Ucrania, que es mayoritariamente rusohablante, han expresado las mismas intenciones. Putin reconoció las autoproclamadas repúblicas separatistas como Estados independientes dos días antes de la invasión. Los combates se han intensificado en el este, a medida que Rusia busca “liberar” todo el Donbass.

Un miliciano se encuentra en un puesto de control establecido en una carretera que se dirige a la ciudad de Kiev
Emilio Morenatti

Un miliciano se encuentra en un puesto de control establecido en una carretera que se dirige a la ciudad de Kiev (Emilio Morenatti/)

El Kremlin no ha expresado qué intenciones tiene con las ciudades, pueblos y aldeas que ha bombardeado con misiles, rodeado y finalmente capturado. El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo ayer que las fuerzas rusas cumplieron su tarea principal de proteger a los civiles en las zonas bajo control de los separatistas. Añadió que “liberaron’’ partes de Ucrania y que “esta obra continuará hasta que se cumplan todos los objetivos de la operación militar especial”.

Los analistas políticos dicen que para Rusia anexar tierras de Ucrania nunca fue el objetivo principal de la invasión, pero agregan que Moscú difícilmente cederá sus conquistas militares. “Desde luego [Rusia] tiene la intención de quedarse”, comentó Andrei Kolesnikov, del instituto de estudios Carnegie Endowment for International Peace.

Putin describió vagamente los objetivos de la invasión, cuyo propósito era la “desmilitarización” y “desnazificación” de Ucrania. La opinión generalizada era que el Kremlin instalaría un gobierno allegado en Kiev para impedir que Ucrania ingresara a la OTAN y tomara otras medidas para alejarse de la esfera de influencia rusa.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, intenta desmentir versiones sobre el deterioro de sus salud luego de que circulasen varias versiones que señalan que padece de cáncer, ceguera y le quedan tres años de vida
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, intenta desmentir versiones sobre el deterioro de sus salud luego de que circulasen varias versiones que señalan que padece de cáncer, ceguera y le quedan tres años de vida

El presidente de Rusia, Vladimir Putin

En los primeros días de la guerra, Rusia ocupó una buena parte de Kherson y la vecina Zaporizhzhia, pasó a controlar la mayor parte de la costa del mar de Azov y se aseguró un corredor terrestre parcial a la península de Crimea, que Rusia arrebató a Ucrania en 2014. La recepción local no fue precisamente cordial. Los vecinos de Kherson y Melitopol salieron a las calles a enfrentar a las fuerzas rusas. Funcionarios ucranianos advirtieron que Rusia podría celebrar un referéndum en Kherson para declarar un Estado independiente en la región.

Reemplazaron a los alcaldes y otros funcionarios desaparecidos –secuestrados, según funcionarios y la prensa ucranianos– por gente con posiciones favorables al Kremlin. Izaron banderas rusas y las emisiones estatales rusas reemplazaron los canales de TV ucranianos para promover la versión de Moscú sobre la invasión.

Este mes se introdujo el rublo ruso como segunda moneda oficial en Kherson y Zaporizhzhia –al menos en las partes controladas por Rusia– y las administraciones prorrusas empezaron a ofrecer un “pago social por única vez” de 10.000 rublos (unos 163 dólares) a los pobladores.

Natalia Pototska, de 43 años, llora ante la mirada de su nieto Matviy en un auto en el centro para personas despkazadas de Zaporizhzhia
Natalia Pototska, de 43 años, llora ante la mirada de su nieto Matviy en un auto en el centro para personas despkazadas de Zaporizhzhia

Natalia Pototska, de 43 años, llora ante la mirada de su nieto Matviy en un auto en el centro para personas despkazadas de Zaporizhzhia

Altos funcionarios rusos empezaron a recorrer las regiones y destacar sus perspectivas de integración a Rusia. El viceprimer ministro Marat Khusnullin visitó Kherson y Zaporizhzhia a mediados de mayo y dijo que podrían pasar a ser parte de la “familia rusa’’. Un dirigente del partido oficialista Rusia Unida, Andrei Turchak, lo dijo sin vueltas en una reunión con habitantes de Kherson: “Rusia está aquí para siempre”.

Miembros de las administraciones prorrusas de ambas regiones anunciaron rápidamente que estas pedirán su incorporación a Rusia. Aunque no está claro cuándo sucedería, Rusia está sentando las bases. Una oficina de los servicios de migración rusos en Melitopol empezó a recibir solicitudes de ciudadanía rusa en un trámite acelerado que Putin extendió a los habitantes de las regiones de Kherson y Zaporizhzhia. Este trámite fue aplicado por primera vez en 2019 en las zonas de Donbass controladas por rebeldes, donde más de 700.000 personas han recibido pasaportes rusos.

Oleg Kryuchkov, un funcionario de la Crimea anexada a Rusia, dijo que las dos regiones del sur han pasado a proveedores de internet rusos. La prensa estatal mostró filas de personas que buscaban adquirir tarjetas SIM rusas. Kryuchkov dijo que ambas regiones adoptaban el código de país ruso (+7) en lugar del ucraniano (+380).

El legislador ruso Leonid Slutsky, miembro de la delegación rusa en las estancadas conversaciones de paz, dijo que podría haber referendos sobre la incorporación de Donbass, Kherson y Zaporizhzhia en julio.

Peskov, el vocero del Kremlin, respondió con evasivas cuando se le preguntó si las autoridades rusas planeaban realizar votaciones en esas zonas y dijo que dependería del desarrollo de la ofensiva rusa. Él y otros funcionarios rusos han dicho reiteradamente que la determinación del estatus futuro depende de los habitantes locales.

Tatyana Stanovaya, fundadora y directora general de R.Politik, un grupo de reflexión independiente sobre la política rusa, cree que Putin no quiere precipitarse con los referendos y correr el riesgo de que sean denunciados como una farsa.

“Quiere que el referéndum sea real, para que Occidente pueda ver que, efectivamente, Rusia tenía razón, que el pueblo quiere vivir con Rusia”, declaró Stanovaya.

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