Salud

Una antigua enfermedad común que casi no se veía en Europa vuelve con fuerza y ahora ataca a Inglaterra y España

La sarna, o escabiosis, es una enfermedad de la piel que ha acompañado al hombre desde la antigüedad, afectando a poblaciones en todo el mundo. Aristóteles y Galeno, en las antiguas Grecia y Roma, ya habían descrito algunas de sus características.

La novedad es que la dolencia que causa una intensa picazón corporal por la presencia del ácaro Sarcoptes scabiei ha regresado con fuerza en países industrializados como España e Inglaterra, donde se pensaba que era un problema superado.

Las incidencias semanales por cada 100.000 habitantes en el norte de Inglaterra se mantienen muy por encima del promedio nacional y de los últimos cinco años. Entre principios de diciembre y enero se han registrado 1.926 casos en ese país, dijo Kamila Hawthorne, presidenta del Colegio Real de Médicos Generales del Reino Unido según WIRED.

En España, los brotes también van en aumento. En las Islas Baleares ya se considera un problema de salud pública y las autoridades sanitarias han reconocido que el número de casos. Hasta el 8 de noviembre del año pasado se habían registrado 44 brotes, superando los máximos históricos registrados en 2022.

Se trata de una afección altamente contagiosa que necesita el contacto de piel a piel para transmitirse porque el parásito no puede vivir más de cuatro días fuera del cuerpo humano. Los dermatólogos temen que los brotes sigan en aumento porque las personas suelen permanecer más tiempo juntas durante los fríos meses de invierno.

Pero los expertos aseguran que la sarna ha ganado terreno en Europa y todas partes del mundo desde hace una década. Las autoridades sanitarias han fracasado en su intento por contener los brotes porque los países industrializados no cuentan con suficientes medicamentos para hacer frente al incremento de la demanda.

La imagen corresponde a la obra Dante y Virgilio entre los alquimistas, enfermos de sarna y cubiertos de costras supurantes. Grabado de Gustave Doré (1832-1883), para ilustrar el Canto XXIX, Infierno, de la Divina Comedia de Dante Alighieri (1265-1321), en una edición de 1869. (Getty Images)

Otro motivo es que el tratamiento tópico fracasa en ocasiones porque no es de fácil aplicación. Las cremas para combatir la sarna deben ser aplicada en todas partes del cuerpo, desde el cuello hasta la planta de los pies, incluyendo el área debajo de las uñas. Hay que permanecer con el medicamento de 8 a 14 horas y luego retirarlo con un baño o ducha. Una persona sola o mayor puede tener dificultad para aplicarla en algunas zonas como la parte baja de las piernas o la espalda.

Y también hay que mencionar que muchas personas tardan en buscar atención médica debido al estigma que rodea a la enfermedad.

Los especialistas insisten en que la sarna no está asociada a personas pobres con malos hábitos de higiene. Cualquier persona puede contraer sarna, especialmente en una época donde es permisible tener múltiples parejas sexuales.

La presidenta de la Sociedad Británica de Dermatología Pediátrica y Adolescente, Tess McPherson, dijo al diario The Guardian era necesario reducir cualquier estigma asociado con la sarna para que las personas se atrevan a buscar tratamiento. Admitió que en una oportunidad diagnosticó de sarna a su propio hijo, quien era estudiante de la Universidad de Cambridge.

OMS: síntomas y afectados

La Organización Mundial de la Salud dice que la sarna es una de las enfermedades dermatológicas más frecuentes, especialmente en los países en desarrollo. Se calcula que afecta a unas 400 millones de personas en el mundo cada año.

Se trata de una infestación parasitaria causada por ácaros diminutos que se meten en la piel, donde ponen huevos, lo que acaba causando sarpullidos y un picor intenso. También puede provocar úlceras en la piel y complicaciones graves como la septicemia, y puede afectar al corazón y los riñones.

Los síntomas suelen empezar entre 4 y 6 semanas después de la infestación y se manifiestan como un picor intenso que suele acrecentarse por las noches, bultos (pápulas) y surcos lineales con picor en dedos, muñecas, brazos, piernas y alrededor de la cintura; bultos inflamados en los genitales masculinos y los senos femeninos; y una erupción más grave en los bebés y los niños pequeños, sobre todo en las palmas de las manos, las plantas de los pies y el cuero cabelludo.

Aunque la mayoría de las persona afectadas con sarna sientan mucha picazón, en realidad en sus cuerpos tienen entre 10 y 15 ácaros. Pero las personas inmunodeprimidas pueden presentar una forma costrosa y grave de la enfermedad, que le llaman sarna noruega, en la que pueden tener miles o millones de ácaros con la peculiaridad de que presentan poco o ningún picor.

La OMS dice que la sarna se trata con cremas tópicas como la permetrina o el malatión. En los casos más agudos suele ser eficaz ivermectina, que se toma por vía oral, pero no se debe prescribir a embarazadas ni a niños que pesen menos de 15 kg.

Una enfermedad de ciclos

Imagen microscópica del ácaro Sarcoptes scabiei. (Photo By BSIP/UIG Via Getty Images)
Imagen microscópica del ácaro Sarcoptes scabiei. (Photo By BSIP/UIG Via Getty Images) (BSIP via Getty Images)

Las pandemias de sarna aparecen en ciclos que persisten durante unos 15 años. Una investigación publicada en 2011 en los Anales de la Academia de Ciencias de Nueva York señala que en el siglo pasado ocurrieron entre 1915-1925,1936-1949 y 1965-1980.

La vicepresidenta de la Asociación Internacional para el control de la Sarna (IACS, por sus siglas en inglés) y miembro de la Fundación Lucha Contra las Infecciones, Cristina Galván, explicó al diario El Mundo que la sarna es una enfermedad que no podido ser cultivada fuera del cuerpo humano porque necesita de la piel para sobrevivir y eso dificulta el desarrollo de tratamientos.

Galván dijo que su incidencia va por curvas y esta última comenzó antes de la pandemia. Uno de los motivos por los que la ancestral afección permanece entre nosotros es que en ningún lugar del mundo es obligatorio declararla, excepto cuando hay brotes en un hospital, en una prisión o en una residencia de ancianos.

Otro motivo es que la persona tarda entre tres y seis semanas en sentir picor y saber que tiene la enfermedad, entonces tiene mucho tiempo desde que la contrajo para contagiar a otras personas sin saberlo.

Tampoco es considerada una enfermedad grave, más allá de fastidiosa picazón que incide en la calidad de vida del paciente. Pero la experta advierte que la sarna no tratada puede traer consecuencias graves y que en los países sin recursos es la primera causa de enfermedad renal y cardíaca.

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