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Yovani, Jair y Misael decidieron migrar de Veracruz a EU; hoy, sus familias esperan noticias suyas tras el hallazgo en Texas

Nota del Editor: El texto que leerá a continuación se escribió antes de que los familiares de Yovani, Jair y Misael fuesen notificados sobre la identificación de los cuerpos de los jóvenes.

Los habitantes del pueblo de San Marcos Atexquilapan en Naolinco, Veracruz, realizan una procesión por las calles, las imágenes religiosas y los rostros de Yovani, Jair y Misael encabezan el contingente. Desde que sus familias se enteraron de que existe una alta posibilidad de que se encontraran en un tráiler donde 53 migrantes murieron y otros resultaron heridos, las oraciones no han parado.

Este 3 de julio, los familiares de los jóvenes recibieron la peor noticia; se confirmó que los tres están entre la

Yovani tiene 16 años, su hermano Jair 20 y su primo Misael 16; los tres buscaban llegar a Estados Unidos tal como lo han hecho otras muchas personas de su pueblo para tener una mejor vida. Pero lo último que sus familias supieron de ellos fue un mensaje el lunes 27 de junio, donde avisaban que iban a salir en un tráiler con rumbo a San Antonio. Desde allí sus celulares no han vuelto a recibir los WhatsApp y sus tres primos que los esperaban en Texas nunca tuvieron contacto con ellos.

La noticia de que esa misma tarde un tráiler había sido localizado en San Antonio con 67 migrantes hacinados, de los cuales 51 estaban muertos —dos más fallecieron en hospitales—, corrió como pólvora en el pequeño pueblo de apenas mil 700 habitantes, que se dedican casi por completo a realizar calzado de piel. Muchas y muchos se apresuraron a mostrar su apoyo a la familia Olivares y desde entonces los rezos no han cesado debajo de la carpa negra que se instaló afuera de las casas de las familias.

Yolanda Olivares, mamá de Yovani y Jair, dice que ella solo quiere tener certeza sobre si sus hijos se encontraban en el tráiler y tuvieron un desafortunado desenlace, pero las autoridades no han sabido darle una confirmación oficial, por lo que han pedido a sus familiares de Estados Unidos que se muevan entre hospitales y dependencias, e inclusive pidieron que a ella le brinden los documentos para pasar al país vecino a hacer su propia búsqueda.

Yovani y Jair Valencia Olivares junto con su primo Misael Olivares se dedican, como casi todo Naolinco, un municipio en la zona montañosa central de Veracruz, a la elaboración de calzado de piel; pero el dinero que obtienen les resulta insuficiente para pagar sus gastos y más con la pandemia, pues el precio de la materia prima ha incrementado mientras que las ventas han disminuido. Por eso muchos jóvenes migran a Estados Unidos y los vecinos cuentan que tan solo en la última semana han sido más de 20.

Por eso, Misael tuvo que dejar la secundaria. Cuando empezó la pandemia le pedían tomar clases por internet pero no podía pagar el servicio y optó por dedicarse a tiempo completo a cortar y coser la piel, lo que implica estar de pie o sentado todo el día mientras que la espalda duele, cuenta su mamá, Hermelinda Montero.

Como los ingresos seguían siendo insuficientes, Misael se sumó a la idea de irse a Estados Unidos para cumplir sus sueños: construir la barda trasera y así evitar que la casa de sus papás se inunde.

Al principio su mamá se negó. Pero no era la primera vez que salía del pueblo ya que frecuentemente trabajaba en otras ciudades como comerciante para completar el gasto, y como sus primos y muchas otras personas se habían ido sin problemas a Estados Unidos, finalmente aceptó.

Cuando se fue, los adoradores nocturnos del Santísimo de la iglesia de San Marcos se quedaron sin un integrante, pues él era un ferviente devoto y parte de ese grupo que reza una vez a la semana y en días festivos. Por eso, mientras peregrina su fotografía lleva la insignia roja y blanca que identifica a ese grupo, insignia que portan también las personas que cargan los cirios y encabezan los cantos para pedir por su bienestar.

Yovani y Jair, igual que su primo, son considerados religiosos. Al igual que él, trabajan en el calzado entre semana y los fines de semana iban a la iglesia y a jugar futbol. Su abuelo Balbino les inculcó los tres gustos y les enseñó a hacer bien los tres.

El equipo en el que todos jugaban ganó el torneo pasado, cuenta el abuelo orgulloso, mientras muestra una fotografía de ellos y sus otros nietos con playeras de Chivas, el equipo favorito de la familia.

Pero el lugar donde esa foto fue tomada, en el que juegan cada fin de semana, está a 20 minutos en carro y en ocasiones se les dificulta encontrar cómo llegar, por eso es que el sueño de Jair era ganar el dinero suficiente en Estados Unidos para construir su vivienda y comprarse un coche.

“Juntos se van y juntos regresan”

Jair les dijo que sus metas las lograrían en cuatro años y entonces volverían a su pueblo. Así todos fijaron ese plazo.

“Decían que juntos se van y juntos regresan”, cuenta Balbino.

Ahora lamenta que no sabe cómo van a regresar, mientras pasa momentos de resignación creyendo que estaban en ese tráiler, aunque no han sido notificados oficialmente, y otros de fe en los que espera que regresen con bien.

El director de atención a migrantes del estado de Veracruz, Carlos Escalante Igual, señaló que se encuentran intentando averiguar las identidades de las víctimas veracruzanas en el tráiler, puesto que no han tenido confirmación de Estados Unidos pero enviaron la documentación de la familia, que desde que se enteró de la noticia se acercó a su dependencia.

Fue hasta este viernes que, tras horas de angustia, las familias recibieron la temida confirmación de que la vida de Misael acabó en ese tráiler en el que buscaba llegar a Estados Unidos para cumplir con sus sueños. En un viaje hasta Xalapa, a cerca de una hora de su pueblo, las autoridades les dieron la noticia.

“Relaciones Exteriores me confirmó el fallecimiento, la confirmación del fallecimiento de uno de ellos, del joven de nombre Misael, y ya estamos con los trámites para poder coordinarnos con relaciones exteriores para traer el cuerpo de este joven”, señaló Escalante Igual. Agregó que de sus primos aún no hay datos.

El funcionario también dijo que las autoridades buscarán apoyar a la familia para repatriar el cuerpo del joven de 16 años; esperan que sea en un plazo no mayor de 15 días cuando se logre realizar, ya que primero se necesita que Estados Unidos libere el cuerpo al consulado mexicano, que lo debe enviar a la Ciudad de México, para que desde ahí intervenga el gobierno de Veracruz.

Desesperación 

Las familias están desesperadas. Ellas solo piden tener noticias y que sean pronto. Por eso, colocaron un altar que estuvo unas horas fuera de la casa y otras al interior, con las fotografías de los tres.

“No tenemos ninguna información sobre ellos y yo siento que eso no es justo”, dice Yolanda, quien ya está cansada y sin dormir durante días.

Ella, cuenta, ya pensaba que todo el problema había terminado porque en la última comunicación sus hijos ya estaban en Estados Unidos y únicamente les faltaba el trayecto final. Pero ahora solo quedan el silencio y la incertidumbre.

Hace tan solo unos días le empacó como única identificación posible su certificado de secundaria a su hijo Yovani, esperando no tener que recurrir a ella y que, como le hicieron sus tres primos, hicieran esa llamada que tanto esperan aún recibir en la que les dicen que están bien y a salvo, en el lugar que los esperaban.

Pero pasan las horas y esa llamada no llega. Lo único que llega son las mil preguntas sin respuestas sobre lo que está pasando y el recuerdo de lo alegre que son sus hijos, lo sonriente que se fue Yovani y lo cercanos que ambos son.

Mientras llegan noticias, decenas de familias del pueblo llegan a la casa, prenden veladoras y rezan por los jóvenes, que hace menos de un mes empezaron a pensar en su viaje, un viaje que esperan no haya sido el último.

Varios niños entre seis y 10 años llegan a la tienda a pedir una veladora, les faltan 50 centavos para completar los cuatro pesos que les cuesta, pero le piden fiado al tendero porque le cuentan que ellos desean prenderla porque quieren que Yovani, Jair y Misa estén bien. Ellos se van con su veladora para encenderla.

“La fe es lo último que se acaba”, dice Yolanda.

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